domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Por qué es importante tratar el financiamiento y las condiciones materiales?

Si todo parte de nuestra consigna magna: Educación gratuita, pública y de calidad, nos comenzamos a preguntar cómo esto se materializa.
El eje de financiamiento, uno de los ejes pilares del petitorio como Movimiento Estudiantil atraviesa los siguientes elementos que deben ser tratados en profundidad.

Educacion gratuita ¿Cómo se financia? ¿Es sólo responsabilidad del Estado y las voluntades del gobierno? Hay que revisar las diversas fuentes de ingreso.

Debe tratarse el presupuesto en todos sus niveles:
Partiendo por el de los estudiantes, esto es un Cuestionamiento, replanteamiento y redistribución del presupuesto CES y FECh. El primero ya hemos abierto la posibilidad de trabajarlo en conjunto con las comisiones y los CCEE. El segundo es un tema abierto y es un compromiso seguir trabajándolo, no generando tensiones, sino haciéndolo coherente con un proyecto de Federación. Estoy diciendo que al ir incidiendo en éstos, nos damos cuenta que podemos ir transformando lo que nos atañe más cercanamente lo que da la confianza de saltar a escalas más altas como son el cuestionamiento del Presupuesto de la Facultad y Universidad.
La Universidad recibe sólo un 8% de Aporte fiscal, pero cada Facultad tiene sus propias ingresos. Nuestra facultad reproduce estas lógicas al financiarse con más de un 50% de los aranceles y además dejando un superavit con estos, tema que año tras año representa una pelea entre los funcionarios y el rector, recayendo finalmente en un aumento de los aranceles para los alumnos. Claramante esto no tiene sentido.

La apuesta es por la democratización de los presupuestos, con una lógica de redistribución y no de autofinanciamiento atomizado.

En cada espacio las condiciones son distintas: Para nosotros la orientación e implementación de la Innovación curricular, la crisis del J, el SEMDA, etc. Están determinadas por estas lógicas.

Para avanzar en la demanda de la educación gratuita debemos seguir investigando, no se va a ver más lejana por esto, pues debemos saber que flancos atacar.

Sé que esto es un tema cabezón, por eso la tarea es entregar insumos a todas las carreras, hacer los cambios claves, tensionar proyectos. Este es el compromiso y debe ser elaborado de forma colectiva.

El rol del consejero/concejero ¿Qué diablos debiera hacer un concejero FECh? Un rol cerebelar para Salud.

El concejero viene a ser un representante más de su espacio. ¿Pero por qué la representación del CES/CCEE y la Federación no es suficiente? ¿Qué pasa en el camino?

Diagnóstico conocido es la lejanía que se percibe en las bases, tanto de la FECh como de CCEE que más bien que pasan a ser centros articuladores como el CES. Eso porque por muy buenas intenciones que éstas organizaciones tengan, no logran interpretar el sentir de sus bases, ni éstas expresarlo. Las decisiones que se toman tienden a ser por tanto algo inefectivas o imprecisas. Una de las expresiones de esto es que se sigue una lógica jerarquizada y vertical y todo lo que acompaña tienden a ser meros operadores satelitales sin capacidad de procesamiento. Existe un aparataje hasta ahora también de un rol más bien mecánico en las políticas organizacionales, desconociendo la potencialidad ejecutiva e impulsora de procesos como son los CCEE de carreras  y comisiones.

Entonces, entendiendo a la Federación como un órgano central más alto y al CES como uno más bajo es que hacemos la analogía: La Federación como Corteza, el CES como Médula Espinal (y corteza en su espacio). Este órgano central tiende a lanzar comandos ‘’prehechos’’, de movimientos (estrategias) ya conocidas por ellos o incluso para los más duros casi programas motores. El problema es que estos comandos más bien nacen de arriba a bajo y vago es el feedback, así como la periferia o los que deberían ser los verdaderos ejecutores (las bases) tienden a ser más bien pasivos.

Aquí es donde aparece nuestro querido personaje clave, el consejero. Éste al estar en contacto cotidiano en su espacio - la Facultad de la Salud - y al tener aquí un trabajo permanente en una comisión del CES, obliga a estar pensando en las 8 carreras. Es decir, tiene una conexión aferente de las necesidades, acciones y lo más importante opiniones y resultados de lo que está sucediendo con la gente. Toda esta información converge en un primer punto de relevo que es la ACED donde se procesa y se coordina, pero el flujo (señales nerviosas) no llega hasta aquí, sino que son entregadas en instancias más altas de procesamiento, como el Pleno de Federación. Dicho esto, aún la tarea no está completa para poder evaluar si la información ya trabajada es compatible con un trabajo transversal en la Universidad. Una vez que en el pleno son recogidos otros puntos de vista (si es que los demás representantes dan fiel reflejo de lo que ha sucedido en el espacio), el Concejere debe tomar una decisión y hacer las acciones correspondientes, esta vez eferentemente:

En la facultad entonces, se nivelarán las deficiencias, se hablará con los CCEE de carreras, correspondientes, se entregarán los insumos. He ahí el rol coordinado con los demás, replanteando objetivos operacionales más precisos, de esta forma se dan acciones eficientes, logrando los cambios con los estudiantes en la facultad.
Por último la próxima vez que se tenga que dar una respuesta hacia la aferencia, se llevarán ya el resultado de las acciones, por lo tanto esto ayudará a planificar los programas venideros desde la federación, dejando un ‘’rastro de aprendizaje’’ marcado. Además, no olvidemos que un trabajo directo en la Sociedad representado en el territorio más inmediato (lo que viene a ser el ambiente de la tarea) es la manera de dar una proyección más larga.

En conclusión el consejero debe tener conexiones en sincronía a dos niveles: La federación y el espacio local, eso es lo mínimo, pero no se puede quedar ahí, no es un mero relevo más de información, sino un procesador activo y modulador de las tareas. Para lograr esto creemos que debiera cumplir con funciones auxiliares, como las de ser un dinamizador de los procesos, generar las condiciones y tener un rol pedagógico con el conocimiento e información que se maneja, siendo un apoyo constante en donde se necesite.

El hecho de tener un trabajo tanto a nivel de comisiones locales, como se Secretarías FECh y el territorio nos permite tener la visión amplia y hacer la relación de todas las expresiones del modelo, para adelantarnos a las problemáticas y así a sus avances en todos los niveles. 


miércoles, 11 de septiembre de 2013

A 40 años del golpe ¿Por qué seguir luchando desde el movimiento estudiantil?



 Por mucho que hayamos leído y escuchado la frase - A 40 años del golpe - no terminamos de indagar en todos los puntos en que ha repercutido. Debemos entender que esta fecha no fue un hito por si solo, sino que tiene una historia anterior y una posterior.

 40 años han pasado desde que el modelo neoliberal se instauró a la fuerza en Chile. La Educación perdió todo su significado social y la mercancía penetró en sus formas más horrorosas, llegando a instalarse como bien de consumo. El valor del individuo salió a relucirse brillantemente. Se pusieron entonces dos ideas en enfrentamiento: la del individuo contra todo obstáculo, contra todo conjunto de individuos organizados que pudieran impedir alcanzar un desarrollo personal y, por otro lado, la lucha del pueblo entero por defender lo que se le estaba arrebatando, el derecho al desarrollo como sociedad.

 Una nueva sociedad implicaba nuevas formas de relacionarnos en un sistema donde la interacción cooperativa de las partes rindiera más frutos que el desarrollo potencial de cada una. Estas formas serían la clave para asegurar los derechos para todos. En ese sentido pueden visualizar dos caminos o formas: Ya sea la de un Estado asegurador de estos derechos desde una vía democrática institucional o desde una vía más periférica donde el pueblo mismo es protagonista de la construcción de estos derechos, llamémoslo autogestión o Poder Popular. Es importante señalar que en los años de la Unidad Popular, entre 1970 y 1973, estas vías no eran excluyentes y faltaba mucho para que alguna de las dos se fortaleciera lo suficiente como para extinguir a la otra. La promulgación de la constitución de 1980, redactada autoritariamente era incapaz de representar en lo más mínimo una soberanía popular y terminaba de dilapidar así, entre otros, uno de los casos más simbólicos en cuanto a su proyecto de sociedad y el correspondiente desmantelamiento forjado por quienes veían en esto la posibilidad real de la pérdida de su poder.

El caso de la Educación, lo que era.

 La educación hoy debe cumplir el rol de derecho, entendido como un proceso dinámico de adquisición de conocimientos y herramientas que permiten construir a un individuo, a partir de la reflexión que nace de la toma de conciencia de la comunidad que se integra a la institucionalidad, en algunos casos esenciales. Permitiendo en un intercambio continuo, una vida colectiva. Esto en concreto significa que las comunidades sean una parte activa y protagónica en todo momento, desde la definición de la formación y el curriculum a través de la gestión hasta la elección de personalidades representativas y la toma decisiones de la institución, permeabilizando el acceso a esta.

 A fines de los 60 se venía gestando la reforma. Fue precisamente en la Universidad de Chile donde se empezó luchando contra el autoritarismo, figuras de autoridad heredadas de antaño. Esto dio paso a una crítica propositiva, como la defensa del rol de universidad y su vinculación con la comunidad. La reforma se encaminaba a abrirse a esos espacios, a ir conquistando una participación horizontal. Se estaba en pie de ampliar una universidad para todos y entregar ese poder al pueblo, el poder de un conocimiento libre y emancipador.

 Y así, la democracia avanzaba a pasos agigantados a lo largo del país alcanzando, en la reforma del 71 de nuestra Universidad, un 10% de participación en el caso de los funcionarios y un 25% de los estudiantes a la hora de votar. Esto se representaba en los distintos organismos como el mismo Consejo de reforma, asambleas y plenos. Los estudiantes incidían desde dentro en las políticas universitarias, de esta forma a nivel nacional se estaba logrando aumentar la matrículas, ampliando el acceso a los distintos sectores y aumentando los recursos fiscales para estos fines, que ya no serían simplemente demandas, sino que se dirigían por fin a entregar, la herramienta de la liberación, la educación. 

 La facultad de medicina se abría para entregársela a los trabajadores de la salud, cumpliendo con el rol de sentido público o de simplemente educar a quienes lo necesitan para un fin colectivo. Se estaba superando la segmentación y segregación del sistema, y favoreciendo el acceso.

¿Qué sucedió?

 En lo concreto, el desmantelamiento de la educación pública: La apertura de nuevas instituciones y la reestructuración de las que ya existían. Nuevas universidades, cuyo proyecto nada tuviera que ver con uno de país y que estaban en manos de privados, crecían sin control gracias a la ‘’Libertad de Enseñanza’’. Lo mismo pasaba a nivel escolar con la creación de Colegios privados y subvencionados donde se legitimaba el lucro. Se perdió una descentralización eficaz al quitarle la autonomía y los recursos a los órganos municipales, que permitía vincularse más a las comunidades de cada territorio. Se fragmentó la Chile, disolviendo su proyecto y sustento económico público, obligándola al autofinanciamiento y la entrada al mercado. Los nuevos estatutos alcanzados en la reforma no llegan a materializarse. La instalación de nuevas universidades, todas privadas, no iba acompañada de un aseguramiento de su democracia interna, sino que todo lo contrario, se prohibe consagrado con el DFL 2 la participación de estudiantes y de funcionarios. 

 Se obligó a competir entre la educación pública debilitada y la privada, a la cual se le asignaban curiosamente más libertades y por lo tanto condiciones para desarrollarse.

 En lo valórico, esta obligada competencia dada no sólo por las leyes del mercado, sino también por la misma institucionalidad es una de las causas de consolidación de un sistema que no da respiro para poder pensar en una sociedad diferente donde la cooperación y la libertad de las personas sean el motor de nuestro desarrollo y evolución. En contraparte la búsqueda de la sobrevivencia a través del egoísmo y la satisfacción a corto plazo dan mayor sustento a lo que vivimos hoy. Ahora, bien sabemos que si un sistema impuesto  ha calado hondo y transgredido los valores, es necesario empezar a cambiar el sistema desde los misma matriz valórica y su consagración para hacer los cambios que permitan recuperar o construir la sociedad que queremos.


¿Alguna solución?

 Es necesario simplificar el significado del concepto de democratización, como el proceso en el cual la comunidad se hace parte de las decisiones que van a repercutir en ella misma.

 Definido ya que el problema está en la estructura del sistema como raíz, es ahí donde debemos atacar para acabar con él ¿Y cómo entonces? La táctica radicará en nuestro contexto particular y territorial, de ahí la importancia a hacer buenas lecturas acerca del momento en que  nos encontramos.

 Estos exige en primer lugar, superar las puras demandas y las prácticas peticionistas, no tiene un gran valor transformador, siquiera, el construir propuestas para entregárselas o reclamarlas a ‘’quienes saben’’ y ostentan el poder, pero que nada hacen para cambiar las coas. Así, no es por puro capricho que se rechaza esta vía, sino porque somos nosotros quienes conocemos nuestro espacio y territorio, quienes participamos de él. No depende de nadie más que nosotros. Empezar a gestar desde ahí la autonomía e independencia de este Estado que además de ser por esencia un ente rígido -reflejado en la estructura universitaria- hoy y desde hace años está controlado por gobiernos que tratan de fortalecerlo más para sus intereses. Esa es nuestra tarea, desestabilizarlo a la vez que las comunidades se van empoderando e independizando, desprendiéndose de las jerarquías autoritaristas para a largo plazo acabar con su dependencia, una ganada que se da de facto y jamás por la acogida de un petitorio que irá a llenarse de polvo. He ahí el error en el que siempre se tiende a caer en los procesos acotados de movilización.

 La tarea está clara, nada de lo que nos robaron ha sido devuelto, los mismos ideales por los que miles murieron y desaparecieron en plena lucha siguen vigentes. Pero hoy no vamos a seguir gritándole al viento, hoy depende de nosotros y de nadie más que nosotros mismos el recuperar y de una vez por todas instalar en cada uno de los niveles nuestro proyecto liberador de sociedad. Esto es posible, sólo hay que abrir los ojos a lo que alguna vez fue, hoy encontramos esos anhelos en cada uno, somos la generación sin miedo, la que creció en plena fortificación de este sistema y que sin haber vivido el hito y proceso del retroceso sabemos lo que hay que hacer para alcanzar el cambio mayor.